lunes, 28 de febrero de 2011

pobres perdices

Mi cabeza da mil vueltas a mi alrededor, ya no se qué es arriba y qué es abajo, he perdido la noción. Las horas pasan, tienen forma de alfiler, ya no se qué es el tiempo o el espacio, he perdido la noción. Veo mi vida pasar, salta, baila, sonríe, y yo acá... perdiendo la noción. La noción, bah, perdiendo mucho mas que la noción. Pierdo el tiempo... ¡qué cosa rara esa! no para, y eso que le pedí por favor que parara porque estoy cansada del mismo tiempo que no para. Y se ha vuelto un círculo, necesito que el tiempo pare porque estoy cansada de que el tiempo no pare. Un círculo, una calesita, una rueda gigante, esto me remonta a los buenos tiempos, en los que no importaba si el tiempo paraba o seguía, porque no había tiempo. Esperen, acabo de decir que me remonta a los buenos tiempos donde no había tiempo, acaso no es eso una contradicción? Ah, contradicciones... uno dice una cosa, el otro otra, se pelean, se arregla, son felices y comen perdices... no es así como funciona todo? Todos tienen sus finales felices, pero... y las perdices? No se merecen también ellas un final feliz? ¡Qué cosa loca los finales felices!, algunos los tienen y otros no, pero, en qué va eso? ¡Qué injusta es la vida, che! Yo no elegí ser rubia, alta y tarada, pero lo soy. Yo no elegí escribir como escribo, pero lo hago. Yo no elegí tener a los viejos que tengo, (de hecho los cambiaría si pudiera). ¿Qué cosa con los viejos, no?, ellos creen que saben qué es lo mejor para vos, ni idea tienen, pobres... ya están viejos, no los culpes. Creo que me fui un poco de tema, volvamos al principio, wait... ¿Cuál era el principio? ¿Acaso hay un principio? Sí que lo hay, todo tiene un principio y un final, y el tiempo y el espacio me indican que esto ha llegado a su final, será uno feliz? o será como el de las perdices?

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