Me siento bien, como no me había sentido en mucho tiempo. Me di cuenta de que solo cuando dejé de buscar la felicidad la encontré. Me di cuenta de que no necesito nada ni a nadie para estar bien. Me di cuenta de que yo tenía la llave de mi propia celda. Me di cuenta de que no hay condiciones y de que uno puede lograr lo que quiera, lo único que hace falta es convicción y un poco de ganas. Me di cuenta de que no existen cosas tales como la mala suerte o el destino. Me di cuenta de que nada está escrito y que somos solo nosotros mismos los que decidimos nuestra suerte o nuestro destino. Me di cuenta de que todo está en nuestra cabeza, y que depende solo de nosotros ser felices o no. Me di cuenta de que la vida me ha dado un montón de cosas buenas, y que no puedo permitir que las cosas malas opaquen todas esas cosas buenas que hoy tengo. Me di cuenta también, que tengo que dejar de meditar tanto todo y como alguien me dijo “dejarme llevar”. Me di cuenta de que no hay mejor remedio para la tristeza que un amigo, de los de verdad. Me di cuenta que para estar bien no necesito un millón de amigos, sino uno, pero uno verdadero. Paseando a África, me di cuenta de que no necesito nada para ser feliz más que a mí misma, yo soy suficiente. Me di cuenta de que no importa lo que los demás piensen o digan, lo único que importa es lo que yo piense, porque al final del día… todo cae sobre mí. Me di cuenta de que tengo que dejar de tratar de conformar a los demás, y por una vez pensar solamente en lo que a mí me hace bien, y solamente en lo que yo quiero… y así fue como me levanté a las 6 de la mañana, fui con África a la playa, y pasé 4 horas, así es… 4 horas, simplemente pensando. Sin que nada más importara, simplemente... yo.
ola io
ResponderEliminarSimplemente sorprendente
ResponderEliminarsos genia sofia, segui asiiiiiiiiiiiiii
ResponderEliminar