No es novedad que no me gustan los cambios, nunca me han gustado. ¿Una experiencia traumática de la infancia? Tal vez, aunque no lo creo. Creo haber nacido con ese miedo, ese pánico a los cambios. Lamentablemente, hoy no estoy donde debería estar, a donde pertenezco. Un capricho de mi vieja me trajo hasta a Maldonado, sin ningún sentido ya que no puedo nombrar siquiera un instante en el que haya sentido que haberme mudado valiese la pena. Cada día me convenzo más de que Maldonado es una mierda y de que me tengo que ir rápido de acá. No sé qué es más convincente, si la gente, el hecho de que estoy completamente sola o qué. Pero solo una cosa tengo clara: odio Maldonado, y me voy a ir. Me prometí a mí misma irme de acá y así va a ser. Melo, ahí es a donde pertenezco. Y aunque me de vergüenza decirlo, Melo es de dónde vengo y Melo es hacia donde voy. Es cierto que acá conocí gente que vale la pena, pero también es cierto que conocí una manga de pelotudos a los cuales no les quiero volver a ver la cara. Me duele en el alma decir que 9 de 10 personas de las que conocí no sirven para mierda ninguna. Y no creo estar equivocada al decir que la humildad, la generosidad, la compasión son algo que no vi siquiera una vez en siquiera una persona en todo el tiempo que estuve acá. Tal vez, yo no conocí la gente adecuada, tal vez no me muevo en el ambiente adecuado, ojalá así sea. Desearía poder decir que fue así, y que el problema fui yo, aunque no es lo que creo. Tal vez, todo esto solo sea el efecto de un maldito tema de Arjona que me deprimió, tal vez no. Tal vez mañana este contenta de estar acá, tal vez no. Pero pase lo que pase, yo de acá me voy.
miércoles, 26 de enero de 2011
martes, 25 de enero de 2011
Un sueño
Y así después de esperar tanto, un día como cualquier otro decidí triunfar...
Decidí no esperar a las oportunidades sino yo mismo buscarlas, decidí ver cada problema como la oportunidad de encontrar una solución, decidí ver cada desierto como la oportunidad de encontrar un oasis, decidí ver cada noche como un misterio a resolver, decidí ver cada día como una nueva oportunidad de ser feliz.
Aquel día descubrí que mi único rival no eran más que mis propias debilidades, y que en éstas, está la única y mejor forma de superarnos, aquel día dejé de temer a perder y empecé a temer a no ganar, descubrí que no era yo el mejor y que quizás nunca lo fui, me dejó de importar quién ganara o perdiera, ahora me importa simplemente saberme mejor que ayer.
Aprendí que lo difícil no es llegar a la cima, sino jamás dejar de subir.
Aprendí que el mejor triunfo que puedo tener, es tener el derecho de llamar a alguien "Amigo".
Descubrí que el amor es más que un simple estado de enamoramiento, "el amor es una filosofía de vida". Aquel día dejé de ser un reflejo de mis escasos triunfos pasados y empecé a ser mi propia tenue luz de este presente.
Aprendí que de nada sirve ser luz si no vas a iluminar el camino de los demás.
Aquel día decidí cambiar tantas cosas...
Aquel día aprendí que los sueños son solamente para hacerse realidad, desde aquel día ya no duermo para descansar... ahora simplemente duermo para soñar.
sábado, 22 de enero de 2011
Me siento bien
Me siento bien, como no me había sentido en mucho tiempo. Me di cuenta de que solo cuando dejé de buscar la felicidad la encontré. Me di cuenta de que no necesito nada ni a nadie para estar bien. Me di cuenta de que yo tenía la llave de mi propia celda. Me di cuenta de que no hay condiciones y de que uno puede lograr lo que quiera, lo único que hace falta es convicción y un poco de ganas. Me di cuenta de que no existen cosas tales como la mala suerte o el destino. Me di cuenta de que nada está escrito y que somos solo nosotros mismos los que decidimos nuestra suerte o nuestro destino. Me di cuenta de que todo está en nuestra cabeza, y que depende solo de nosotros ser felices o no. Me di cuenta de que la vida me ha dado un montón de cosas buenas, y que no puedo permitir que las cosas malas opaquen todas esas cosas buenas que hoy tengo. Me di cuenta también, que tengo que dejar de meditar tanto todo y como alguien me dijo “dejarme llevar”. Me di cuenta de que no hay mejor remedio para la tristeza que un amigo, de los de verdad. Me di cuenta que para estar bien no necesito un millón de amigos, sino uno, pero uno verdadero. Paseando a África, me di cuenta de que no necesito nada para ser feliz más que a mí misma, yo soy suficiente. Me di cuenta de que no importa lo que los demás piensen o digan, lo único que importa es lo que yo piense, porque al final del día… todo cae sobre mí. Me di cuenta de que tengo que dejar de tratar de conformar a los demás, y por una vez pensar solamente en lo que a mí me hace bien, y solamente en lo que yo quiero… y así fue como me levanté a las 6 de la mañana, fui con África a la playa, y pasé 4 horas, así es… 4 horas, simplemente pensando. Sin que nada más importara, simplemente... yo.
viernes, 21 de enero de 2011
Mi pasión
La escritura, inventada en el año tres mil antes de cristo, ha acompañado al ser humano por más de cinco milenios. La escritura representa todo lo que el ser humano ha sido a lo largo de la historia, ¿por qué esa necesidad del hombre de escribir todo lo que se le pasa por la cabeza? ¿O acaso eso me pasa solamente a mí? No podría decirlo, porque no lo sé. Lo único que sé, es que la escritura representa para mí, TODO. No creo poder encontrar otra palabra para describir lo que la escritura es en mi vida, porque lo es TODO. Escribo cuando estoy triste, escribo cuando estoy contenta, escribo cuando me siento melancólica, y hasta cuando me siento eufórica, emocionada, excitada. Y aun así, no me atrevo a decir que lo hago bien, así es… ¡no escribo bien! ¿Y qué? La escritura me permite expresarme, me permite sacar todo lo que tengo dentro, cosas que tal vez no me atrevo a decir de frente, al escribirlas… me siento libre. Escribir me libera, me relaja, me tranquiliza, cuando escribo mi mente queda en blanco y las palabras simplemente… surgen. Escribo tanto en español como en inglés, y hasta me atrevería a decir que lo hago mejor en inglés. A pesar de que el escribir en inglés conlleva consigo un montón de inconvenientes para mí que no vienen al caso. Hoy, la escritura me ayuda en todo lo que hago, me ayuda en el colegio, me ayuda en los deportes, pero más que nada, me ayuda a conectarme con la gente, la escritura me ha ayudado a dejar atrás miedos de los que creí jamás me vería libre. Por eso hoy, siento la necesidad de compartir todo lo que escribo, y ¿qué mejor para eso que un blog? Mi propio blog.
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